Un increíble viaje a Las Leñas

Un recorrido de apenas unas horas puede transformarse en un recuerdo imborrable.Todo puede ocurrir a la hora de viajar.

DE LAS LEÑAS A SAN RAFAEL

Llegamos a la provincia de Mendoza con la idea de unos buenos días de ski o snowboard, nieve, buenos compañeros de ruta. Eramos cuatro. Realmente tentadora. Prometía mucho. Sin embargo, mis queridos amigos, el placer de todo viaje comienza desde que uno lo concibe. En el momento de decidir el destino.

Si te trasladas a Las Leñas por ruta, desde San Rafael, tendrás el atractivo de unos paisajes encantadores, soñados, mágicos. No importa la época del año en que vayas, pero si el invierno es la elegida debés, casi por obligación, preparar la cámara de fotos y alistarte para guardar unos videos de recuerdos imborrables.

Comenzamos nuestro recorrido por la ruta 144, una serpenteante salida de San Rafael que te permitirá ver las primeras montañas a lo lejos, mezcladas con algunos viñedos y grandes extensiones de tierra. Verdes o nevadas, depende lo que indique el calendario.

Un paraíso fotográfico

A medida que avanzamos, las montañas empezaron a rodearnos cada vez más y debimos ponernos esa campera grande, la gruesa, esa que dudé llevar, la que todos me cargaron, porque el frío a esa altura se siente y mucho. No lo olviden: los colores, las líneas rectas y curvas del paisaje no les permitirán soltar las cámaras casi en ningún momento.

Es un recorrido de 69 ondulantes kilómetros. Muy despejados y claros. Para nada peligrosos, pero vale la pena detenerse aunque mal no sea para observar y respirar con tranquilidad.

La famosa y tradicional ruta Nacional 40 es la que aparece como segundo tramo del recorrido. Son casi 80 kilómetros muy rectos en los que se pueden ver las montañas a los costados. Nevadas en los picos y coloridas en sus bases.

En las épocas de nieve, es imperdible el contraste con el cielo celeste y las nubes que muchas veces están bajas y casi se las puede tocar.

Hay partes de la ruta 40 que son atravesadas por ríos o por deshielos veraniegos que provocan en algunos tramos su interrupción. No hay que preocuparse, pues los carteles indican con claridad la altura del agua.

Es un tramo largo, pero muy atractivo. Los paisajes nunca abandonan. No se van. Siempre están presentes en el recorrido. A no dormirse!!!

Pura nieve

La tercera y última parte del viaje es la más atractiva.
La nieve ya está por todos lados, pudimos ver liebres corriendo por la ruta o a campo travieso. La suerte nos acompañó, se nos aparecieron varios zorritos en el camino.

Es muy probable que cuando vayas, te ocurra como a nosotros. Nos pusimos muy ansiosos. Se nos movieron los pies en el auto, combi o camioneta. Ya a esa altura daba lo mismo en qué viajábamos. Llevábamos mucho tiempo esperando ese viaje.

Uno de mis amigos, de más experiencia en estos lugares nos dijo: No sse apuren. Paren, detené la marcha del auto que vale la pena en serio.

La ruta es bastante transitada, más en temporada, sin embargo era imperdible no bajar, pararse en el asfalto y sacarse unas buenas fotos con las montañas y la nieve de fondo. Aguantamos un poco el frío, nos juntamos y clic!

El camino fue impactante. Todo blanco.

La recta final nos esperó con tranquilidad. Nada pudo detenernos. LAS LEÑAS!!! Disfrutamos el fin de semana y a seguir la recorrida.

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