Una odisea llamada VIAJAR EN AVION

Para muchos viajar en avión es una aventura. Algunos tienen miedo, otros lo disfrutan. Hay vuelos cortos, largos, complicados y simples. Te damos los detalles para aprovechar tu tiempo y te relajes.

EL SUEÑO DE  VOLAR

Viajar en avión es una experiencia muy extraña. Antinatural. Si uno lo analiza bien, es sentarse dentro de un tubo de hierro en el que va a volar durante varias horas. Parece imposible, pero así es.

Tal vez muchos de ustedes no han viajado nunca en avión, o quizás sí. Lo que puedo darles fe es que cada vuelo es diferente, distinto a cualquier otro. Cada viaje es un mundo y hay miles de ejemplos. Desde el comienzo del día de viaje hasta el final. Todo cambia más allá de la experiencia que uno lleve en su mochila, bolso o valija.

Aunque les parezca mentira, hacer un viaje en avión es una odisea bastante más larga de lo imaginable. Son, a veces, interminables esos días. Por más tiempo disponible nunca alcanza. Les juro. NUNCA ALCANZA.

Es un viaje de placer

Cada semana de viaje es una prueba. No te podes olvidar de nada. Una concentración de buda tenés que tener para no fallar en nada: hacer el check in; cargar los puntos para sumar millas; rezar para que la valija que está a punto de explotar no lo haga cuando la están pesando; entregar los documentos en regla; sonreir siempre… ufff una odisea. Cuando crees que terminó, pensás: “listo ya estoy”. Noooo, tenés que formar una nueva fila para hacer el pre embarque y empieza casi todo de nuevo: presentar la tarjeta de embarque con tu documento; te pasan por el scanner las mochilas y todo lo que tengas de mano; siempre te revisa la policía aeronáutica, pues por algo sonó tu cuerpo al pasar por el sensor. Volvés a creer que ya nada te separa de tu avión. Estas feliz, pero otra vez noooo. Falta todavía volver a subir a un colectivo todos juntos con destino final la ansiada aeronave. Cuando entras al avión estás tan agotado que no podes ver qué número de asiento te tocó. ¿Un viaje de placer? A esta altura deseas llegar rápido a destino sin importar nada más.

Después de tantos viajes, comprendí que el aeroparque de Buenos Aires es diferente al resto. Por tamaño, por cantidad de vuelos, de gente, de procesos a seguir para subir al avión. Por ese motivo, muchos detalles de este relato se relacionan con ese lugar y no tanto con los del resto del país.

Los errores comunes

La gente en general. Los viajeros habituales cometemos errores todo el tiempo a la hora de subir a un avión. Sin embargo, más allá de las fallas comunes, sigo sin entender todavía, por qué con el asiento numerado, la ubicación confirmada la gente se desespera por formar laaargas e interminables filas para subir primero a un colectivo que los detendrá por otros tantos minutos allí dentro y luego en el avión. Muchos dirán: subimos primeros para ubicar nuestros bolsos de mano arriba, para estar más cómodos. Les juro en más de cien vuelos en un año no vi a una persona tener que dejar sus pertenecías por no tener lugar. Ansiedad dirán otros, puede ser, pero esperar en el colectivo o en el avión imagino debe ser peor todavía.

Lo mismo ocurre con el descenso. Cuando el avión aterriza, todos se desesperan por prender sus teléfonos celulares cuando no está permitido (¿qué mensaje tan importante esperan?) Luego cuando se detiene el avión, empieza la corrida de todos por bajar rápido. Otra vez lo mismo, para qué apurarse si primero pasarán minutos parados, luego minutos de espera en el colectivo que lleva hasta la terminal y más tarde otros tantos hasta que la ansiada valija hace su aparición. Una locura, pero aunque no lo parezca… es tan lindo irse de viaje.

Visto 18774 veces

Total Comments

¿Buscas hotel?

  1. Twitter
  2. Facebook

¿Precisas alquilar auto?